Hay noches en las que la logística se come literalmente el día: llegamos tarde, los peques están cansados, tú estás cansada, y lo único que quieres es que la cena funcione sin discusiones, sin platos eternos y sin pelearte con el reloj.
En esas noches, lo importante no es la receta perfecta: es la receta viable.
Una cena que se prepare en 10–15 minutos, que acepte variaciones según lo que tengas en la nevera, y que sea nutritiva… sin necesitar dos sartenes, sin limpiar veinte cacharros y sin convertirte en chef.
Porque la realidad de las familias es esta: la conciliación también se juega en la cocina —y la cena es seguramente el pico logístico del día.
Por eso esta receta es ideal para ese momento crítico: rápida, flexible y les encantará a los más pequeños de la casa. Puedes adaptarla a edades, a texturas y a gustos.
Aquí tienes la propuesta —y os prometemos que si un día te salva la noche… la repetirás.
Ingredientes por persona:
Preparación: tiempo aproximado 15 minutos.
Cortar las verduras en trozos pequeños y saltear en una sartén con AOVE.
Cuando estén cocidas, cortar la pechuga de pollo a tiras y añadirla a la sartén con las verduras. Rehogar hasta que quede bien cocido.
Por último, añadir las especias hasta integrarlas.
Colocar la mezcla en una fajita y cerrarla.